martes, enero 18, 2005

Historia de deudas Argentinas



Las tres históricas salidas del default de la Argentina La cesación de pagos más larga duró 29 años en 1852. De qué manera negoció el país con sus acreedores tras los incumplimientos
La reestructuración del default con la Baring Brothers
Tras la caída de Rosas en 1852 (quién había mantenido en default a la Provincia de Buenos Aires por un lapso de 29 años), los acreedores internacionales continuaron presionando al nuevo gobierno Buenos Aires para que levantara el incumplimiento bajo el préstamo de la Baring Brothers contraido en 1824 y defaulteado en 1828. Luego de diversas negociaciones la Provincia, bajo el mando de Rafael Obligado, llegó a un acuerdo de reestructuración con sus acreedores en 1857. El acuerdo final incluyó el compromiso de pagar todo el capital originalmente adeudado, con cuotas de capital pagaderas a partir de 1861 y de emitir nuevos títulos por la suma equivalente a los intereses vencidos e impagos con tasas de interés gradualmente crecientes. La tasa de interés fue de 1% entre 1861 y 1865 (muy inferior a la de mercado para este tipo de riesgo, la que se ubicaba en torno al 6% anual), 2% por los cinco años siguientes y 3% a partir de entonces y hasta el final del préstamo. Buenos Aires cumplió sus obligaciones bajo el acuerdo de 1857 hasta el año 1866, en que la deuda fue nacionalizada. El préstamo se terminó de pagar en 1904.
La reestructuración de Pellegrini en 1891
Al momento de la asunción de Carlos Pellegrini tras la Crisis de 1890, la deuda externa era muy significativa. El servicio de la misma representaba aproximadamente el 50% de los ingresos fiscales (similar carga al momento que Rodríguez Saá declaró el default a fines de 2001). Pellegrini entendió, no obstante, que era imprescindible para mantener los mercados externos para la colocación de las exportaciones, que Argentina honrara su crédito internacional en un marco de renegociación voluntaria y amistosa con sus acreedores bajo el cual no descartaba plazos de gracia para los pagos.
La reestructuración fue organizada por el Banco de Inglaterra, la casa Rothschild y J.S. Morgan (padre de John Pierpont Morgan o JP Morgan). El plan consistió en un préstamo sindicado a Argentina por un monto equivalente a las sumas necesarias para abonar los intereses de la deuda pública externa por los próximos tres años. El gobierno emitió nuevos títulos por un valor equivalente al monto de los intereses a vencer en los siguientes tres años. El agente colocador elegido fue J.S. Morgan. El padre de JP Morgan falleció mientras se negociaba el acuerdo con Argentina y Morgan hijo tomó el control del banco y de la operación participando en su cierre. El país se comprometió a aplicar un severo y estricto programa de austeridad fiscal que consistió en una baja de gastos, aumento de impuestos, limitación de la emisión de cédulas hipotecarias y otros títulos bancarios, restricción en la emisión monetaria, retiro de circulación de un porcentaje considerable de la base monetaria (15%) y venta de ciertos activos públicos (como ciertas empresas estatales).
En tanto, en las elecciones presidenciales celebradas en 1892 para suceder a Pellegrini, se impuso la fórmula Luis Sáenz Peña-José Evaristo Uriburu. El nuevo Presidente y su equipo de asesores financieros, encabezado por el Ministro Juan Romero, tenían la convicción que el acuerdo celebrado el año anterior por Pellegrini, había sido un mal arreglo para el país ya que condicionaba negativamente las arcas fiscales y el progreso económico de la Nación. Por lo tanto, conforme a su entendimiento, se imponía una renegociación de sus condiciones con los acreedores. Sobre esta base, el ministro Romero presentó una propuesta inicial de reestructuración la cual fue puesta a consideración del enviado inglés. Después de algunas rondas de negociaciones, en las cuales ambas partes sacrificaron parte de sus posiciones iniciales, se llegó a un nuevo programa financiero. El entendimiento se denominó Acuerdo Romero y sus puntos principales fueron los siguientes: los pagos de capital fueron suspendidos por diez años; la tasa de interés se redujo significativamente durante los primeros cinco años desde la firma del acuerdo; a partir del sexto año se pagarían intereses a tasas más altas; y Argentina no emitiría nuevos títulos por varios años.
El Plan Brady
A fines de año (1991), Argentina intensificó su presión a los bancos acreedores para iniciar negociaciones en el marco del Plan Brady a fin de reestructurar la deuda externa que se encontraba en mora desde Abril de 1988. Los bancos aceptaron y ambas partes comenzaron las negociaciones formales. Luego de varias rondas de negociaciones, Argentina llegó a un acuerdo con sus bancos acreedores en el marco del Plan Brady para canjear préstamos comerciales por nuevos bonos. El monto de deuda cubierto por el acuerdo fue de U$S 23.000 millones en concepto de capital y U$S 8.000 millones en concepto de intereses en mora. En el marco del acuerdo, Argentina ofreció a los aproximadamente 500 bancos acreedores los siguientes títulos con respecto al pago del capital: (i) Bonos con Descuento, con una quita del 35% sobre el valor nominal adeudado que pagarían una tasa de 13,16% sobre la tasa LIBOR y el interés correspondiente a 12 meses se garantizaría con títulos del Tesoro de Estados Unidos; (ii) Bonos Par, emitidos por el 100% del monto nominal adeudado pero con una tasa inferior a la de mercado para este tipo de emisores. La tasa acordada fue de 4% para los primeros siete años y 6% desde entonces. El capital se garantizaría con títulos del Tesoro de EE.UU; y (iii) con respecto a los intereses, Argentina ofreció un pago en efectivo de U$S 400 millones, títulos garantizados por U$S 300 y el remanente en títulos locales en dólares a una tasa similar a los bonos con descuento, es decir, LIBOR más 13/16%. El resultado de la aceptación fue: 68% bonos Par y 32% bonos de Descuento. El acuerdo fue implementado y concluido entre Noviembre-Diciembre de 1992 y Abril de 1993.

Por Eugenio Andrea Bruno, autor del libro “El default y la reestructuración de la deuda”